domingo, 5 de mayo de 2013





PSICOLOGIA Y DERECHO EN UNA SOLA DIMENSION
CUENTOS INFANTILES



CUENTOS NO. 1

LA BURBUJA DE JABON

Había  una vez en un gran acantilado del Mar Caribe, en un día radiante lleno de sol y  en un fuerte oleaje,  sale del fondo del mar una burbuja de jabón, llena de luces y colores y dentro de la Burbuja, un mundo de maravillas, con grandes montañas, con verdes pastos y hermosos riachuelos, con peces de colores que brincaban al sonar de los tambores de una comunidad de labradores. De  Hombres y mujeres que  cada mañana con el cantar del Gallo Quiriqui, trabajaban los campos llenos de verdor, con su mirada en el horizonte y una sonrisa a flor de labios.


Pero un día dos niños de las manos correteando entre los árboles  y en desobediencia a sus padres, deciden cruzar el rio e internándose en el bosque detrás de una gallina se encuentran con tres cerditos de colores; ROJO, VERDE Y AMARILLO y el de color rojo les pregunta, ¿Cómo se llaman estos dos muchachitos, que Handan perdidos en el bosque? Y el varoncito audaz y veloz  y con toda la picardía que le caracteriza responde, yo soy Pedrito y se leer y escribir y cuido de mi hermanita Maria. Que ayuda a mi madre a limpiar y cocinar.

Entonces los tres cerditos, se apartaron  del camino y le dijeron,  los niños que  no obedecen  a mamá y papá, se los comen los  lobos  y no debe volver hacerlo. Entonces le indicaron el camino de regreso a su hogar y le indicaron que el otro camino que tiene muchas piedras y espinas, los lleva a la cueva del lobo de orejas grandes,  hocico largo y filosos dientes.



Entonces los niños, recorriendo valles y montañas, camina que camina, camina que camina, hasta que  llegaron a unos árboles de frutas multicolores, rojas amarillas azules, blancas y con mucha hambre y sedientos, treparon a los arboles multicolores y cuando tocaron las frutas  se  convirtieron en piedra las frutas y perdieron su color. Entonces,  los niño lloraron  y lloraron, lloraron y lloraron, hasta que de repente se les apareció la Ada Madrina, una mujer alta, de piel cobriza, y tés morena, con su varita de plata, les hablo a los niños y dijo, pedrito ¿Por qué te fuiste de la casa, desobedeciendo a tu madre? Y pedrito lloro y compungido le dijo que no lo volvería hacer, entonces el Ada madrina toco el árbol  y cayeron frutas ante sus pies y comieron y bebieron frutas y coco de agua, hasta saciar su hambre y su sed. Entonces  durmieron por horas bajo un frondoso árbol de  mango, a las orillas del Riachuelo Tenguerengue.


 Con el  pasar de  las horas  se despertaron y frente a ellos  se abrió un camino lleno de pasto, arboles, riachuelos, y muchos animales, vaca chivos, caballos gallinas, gatos, perros y otros animales. Entonces pedrito y maría, se montaron en una yegua y trotando lenta y suavemente cruzaron ríos y montañas y el ¨Ada Madrina¨  les condujo hasta su casa. Entonces cuando llegaron a su casa en la ribera del Rio Ozama,  encontraron a su madre llorando  por la pérdida de sus amados hijos, pero  al verlos llegar la madre se puso muy contenta brinco salto y lloró de alegría y ellos   abrazaron fuerte a su mamá y les prometieron no volver a escapar y vivieron felices de por vida y TILIN, TILIN ESTE CUENTO LLEGO A SU FIN.          
                                                                                                                                            


Cuento no. 2

DOS GATITOS  VERDES Y UN CERDITO AZUL

Erase una vez en las altas montañas del BAHORUCO,  tierra  de Enriquillo caudillo de gran bravía, Vivian tres hermosos niños, que  por nombre llevaban JUAN, TERESA y JOSÉ. Los cuales Vivian con sus padres en una pequeña choza fabricada de Tejamaní, y techo de cana, Vivian muy felices y ayudaban mucho a su papá y su mamá, todas las mañanas, sembrando en el conuco, plátano, guineo, maíz, batata y otras más. Pero siempre les decían a sus padres que querían asistir a la escuela, junto con sus amiguitos, pero como los padres eran muy pobres y además no sabían leer, los padres no entendía la importancia de ir a la escuela.
Pero un día, los tres niños decidieron ir a caminar detrás de otros niños que iban para la escuela y cruzaron valles y montañas surcadas por las aguas de caudalosos ríos y camina que camina, camina que camina, hasta que se sintieron cansados y decidieron recostarse a la sombra de un frondoso árbol de mango, a la orilla del TENGUERENGUE un pequeño riachuelo, de aguas mansas y cristalinas, en la orilla del cual, durmieron por largas horas, bajo el manto  de  brisas frescas, hasta despertar por el graznido de las Guineas,

 Cuando abrieron los ojos, se encontraron que dos gatitos verdes y un cerdito azul les miraban fijamente y se asustaron. Entonces les dijo el más viejo de los gatitos verdes ¿Por qué han hecho eso de salir sin permiso de su casa, sin que sus padres lo sepan?. Entonces le contesta Juan que es el más viejo de los hermanitos. Lo hicimos porque queremos ir a la escuela para aprender mucho, para cuando seamos grandes poder ser profesionales, como los doctores y los maestros y los abogados. Entonces les contestaron los gatitos verdes y el cerdito azul, al mismo tiempo ¡NO¡ -eso no se hace asi, ustedes tienen derecho a que sus padres los manden a la escuela, pero no comportándose de esa manera. Tienen que enseñarle a papá, cuán importante es ir a la escuela-. 

Entonces les pregunto el cerdito azul ¿ Cómo piensan regresar a su casa, si están tan lejos y  perdidos? Entonces de repente oyeron una voz que salía de las nubes y de pronto apareció El Ada Madrina, que era una mujer alta de piel delgada y de tez cobriza, con los ojos del color de las canelas y con su varita mágica, hecha de cobre y en la punta tenía una estrella de mar, y les pregunto a los tres niños ¿Qué tanto desean aprender, que no han sabido respetar a sus padres?, para ir a la escuela deben enseñarles a sus padres, que todos se benefician de ir a la escuela, tanto papá como mamá y los niños. Por eso les voy a llevar de regreso a la casa y prometen portarse bien, obedecer a sus padres e ir a la escuela y TILIN TILIN ESTE CUENTO LLEGO A SU FIN     



CUENTO NO. 3
EL VIEJO LABRADOR Y LA SEMILLITA HABICHUELA

Había una vez, en los campos de SALCEDO, provincia enclavada en el corazón del Cibao, tierra de gran verdor, de pastos y animales vivía un viejo labrador que junto con su familia, su mujer y sus hijos, en que todas las mañanas, con el cantar del Ruiseñor el fresco de la mañana y el espesor de las neblinas, se iban a trabajar en el conocu, en busca de su sustento. En el mismo sembrando plátanos, maíz, auyama, y otros vegetales, entre comentarios y risas, pasaban el día hasta la  hora de retirarse. Pero en una ocasión, después de llegar a su hogar oyeron el correr de tumultuosas aguas y pudieron ver como aquellas aguas, liberadas de una represa de la región acabó con todos sus sueños, sus sonrisas y su sentir, al llevarse su conuco y sus ilusiones

Después de esta penosa tragedia, el viejo labrador sin perder sus esperanzas y con solo un granito de habichuela que le quedaba en el bolsillo, la sembró y todos los días pasaba horas enteras limpiando y regando aquella habichuela que mas que habichuela eran sus esperanzas de sostener a su familia, pero un día cansado de esperar suelta su hacha y su machete e inclinan su cabeza con pesar y eleva una plegaria al ALTISIMO. Entonces de repente comienza a llover y entre Truenos, Rayos y Centellas comienza a brotar de la tierra un pequeño y hermoso árbol de habichuela, con toda su verdor e imponencia y fresca lozanía, desafiando todas las inclemencias, tormentas y tempestades

Asombrado el viejo labrador al ver que el árbol que crecía y crecía, crecía y crecía, corre en  busca de su familia a contar lo sucedido y a solicitarle que fueran a ver y para sorpresa de todos aquellas matitas de  habichuelas seguía creciendo y creciendo, creciendo y creciendo hasta llegar al cielo. Entonces el viejo labrador y su familia, comenzaron a subir y subir por las ramas de habichuelas y para sorpresa de ellos de cada ramita brotaban habichuelas rojas, negras, blancas, y platos de comida de arroz con habichuela, locrio de pollo, con frito maduros, ensaladas verde y mixtas, jugo de naranja, jugos de manzana, refrescos rojo, de uva. Etc.

Entonces el viejo labrador y su familia llegaron donde estaba Papá Dios, y el le dijo váyanse de nuevo y sigan sembrando y confiando en mi. Entonces bajaron  y encontraron que todo su conuco había florecido con nuevas matas de plátanos, guineo, yuca, batata y nacieron nuevas sonrisas en los labios de su familia y el viejo labrador siguió todas las mañanas sembrando y cantado y pasaba los días, semanas y semanas, semanas y semanas hasta el fin de sus días,  y TILIN, TILIN ESTE CUENTO LLEGO A SU FIN






Teódulo Polanco Blanchard
Psicólogo/Jurista

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