PSICOLOGIA Y
DERECHO EN UNA SOLA DIMENSION
CUENTOS
INFANTILES
CUENTOS NO. 1
LA BURBUJA DE
JABON
Había una vez en un gran acantilado del Mar Caribe,
en un día radiante lleno de sol y en un
fuerte oleaje, sale del fondo del mar
una burbuja de jabón, llena de luces y colores y dentro de la Burbuja, un mundo
de maravillas, con grandes montañas, con verdes pastos y hermosos riachuelos,
con peces de colores que brincaban al sonar de los tambores de una comunidad de
labradores. De Hombres y mujeres que cada mañana con el cantar del Gallo Quiriqui,
trabajaban los campos llenos de verdor, con su mirada en el horizonte y una
sonrisa a flor de labios.
Pero un día dos niños de las manos correteando entre los árboles y en desobediencia a sus padres, deciden cruzar el rio e internándose en el bosque detrás de una gallina se encuentran con tres cerditos de colores; ROJO, VERDE Y AMARILLO y el de color rojo les pregunta, ¿Cómo se llaman estos dos muchachitos, que Handan perdidos en el bosque? Y el varoncito audaz y veloz y con toda la picardía que le caracteriza responde, yo soy Pedrito y se leer y escribir y cuido de mi hermanita Maria. Que ayuda a mi madre a limpiar y cocinar.
Entonces los
tres cerditos, se apartaron del camino y
le dijeron, los niños que no obedecen
a mamá y papá, se los comen los lobos y
no debe volver hacerlo. Entonces le indicaron el camino de regreso a su hogar y
le indicaron que el otro camino que tiene muchas piedras y espinas, los lleva a
la cueva del lobo de orejas grandes,
hocico largo y filosos dientes.
Entonces los niños, recorriendo valles y montañas, camina que camina, camina que camina, hasta que llegaron a unos árboles de frutas multicolores, rojas amarillas azules, blancas y con mucha hambre y sedientos, treparon a los arboles multicolores y cuando tocaron las frutas se convirtieron en piedra las frutas y perdieron su color. Entonces, los niño lloraron y lloraron, lloraron y lloraron, hasta que de repente se les apareció la Ada Madrina, una mujer alta, de piel cobriza, y tés morena, con su varita de plata, les hablo a los niños y dijo, pedrito ¿Por qué te fuiste de la casa, desobedeciendo a tu madre? Y pedrito lloro y compungido le dijo que no lo volvería hacer, entonces el Ada madrina toco el árbol y cayeron frutas ante sus pies y comieron y bebieron frutas y coco de agua, hasta saciar su hambre y su sed. Entonces durmieron por horas bajo un frondoso árbol de mango, a las orillas del Riachuelo Tenguerengue.
Con el pasar de las horas se despertaron y frente a ellos se abrió un camino lleno de pasto, arboles, riachuelos, y muchos animales, vaca chivos, caballos gallinas, gatos, perros y otros animales. Entonces pedrito y maría, se montaron en una yegua y trotando lenta y suavemente cruzaron ríos y montañas y el ¨Ada Madrina¨ les condujo hasta su casa. Entonces cuando llegaron a su casa en la ribera del Rio Ozama, encontraron a su madre llorando por la pérdida de sus amados hijos, pero al verlos llegar la madre se puso muy contenta brinco salto y lloró de alegría y ellos abrazaron fuerte a su mamá y les prometieron no volver a escapar y vivieron felices de por vida y TILIN, TILIN ESTE CUENTO LLEGO A SU FIN.
Cuento no. 2
DOS GATITOS VERDES Y UN CERDITO
AZUL
Erase una vez en las altas
montañas del BAHORUCO, tierra de Enriquillo caudillo de gran bravía, Vivian
tres hermosos niños, que por nombre
llevaban JUAN, TERESA y JOSÉ. Los cuales Vivian con sus padres en una pequeña
choza fabricada de Tejamaní, y techo de cana, Vivian muy felices y ayudaban
mucho a su papá y su mamá, todas las mañanas, sembrando en el conuco, plátano,
guineo, maíz, batata y otras más. Pero siempre les decían a sus padres que
querían asistir a la escuela, junto con sus amiguitos, pero como los padres
eran muy pobres y además no sabían leer, los padres no entendía la importancia
de ir a la escuela.
Pero un día, los tres niños
decidieron ir a caminar detrás de otros niños que iban para la escuela y
cruzaron valles y montañas surcadas por las aguas de caudalosos ríos y camina
que camina, camina que camina, hasta que se sintieron cansados y decidieron
recostarse a la sombra de un frondoso árbol de mango, a la orilla del
TENGUERENGUE un pequeño riachuelo, de aguas mansas y cristalinas, en la orilla
del cual, durmieron por largas horas, bajo el manto de brisas frescas, hasta despertar por el
graznido de las Guineas,
Cuando abrieron los ojos, se encontraron que
dos gatitos verdes y un cerdito azul les miraban fijamente y se asustaron.
Entonces les dijo el más viejo de los gatitos verdes ¿Por qué han hecho eso de
salir sin permiso de su casa, sin que sus padres lo sepan?. Entonces le
contesta Juan que es el más viejo de los hermanitos. Lo hicimos porque queremos
ir a la escuela para aprender mucho, para cuando seamos grandes poder ser
profesionales, como los doctores y los maestros y los abogados. Entonces les
contestaron los gatitos verdes y el cerdito azul, al mismo tiempo ¡NO¡ -eso no
se hace asi, ustedes tienen derecho a que sus padres los manden a la escuela,
pero no comportándose de esa manera. Tienen que enseñarle a papá, cuán
importante es ir a la escuela-.
Entonces les pregunto el
cerdito azul ¿ Cómo piensan regresar a su casa, si están tan lejos y perdidos? Entonces de repente oyeron una voz
que salía de las nubes y de pronto apareció El Ada Madrina, que era una mujer
alta de piel delgada y de tez cobriza, con los ojos del color de las canelas y
con su varita mágica, hecha de cobre y en la punta tenía una estrella de mar, y
les pregunto a los tres niños ¿Qué tanto desean aprender, que no han sabido
respetar a sus padres?, para ir a la escuela deben enseñarles a sus padres, que
todos se benefician de ir a la escuela, tanto papá como mamá y los niños. Por eso
les voy a llevar de regreso a la casa y prometen portarse bien, obedecer a sus
padres e ir a la escuela y TILIN TILIN ESTE CUENTO LLEGO A SU FIN
CUENTO NO. 3
EL VIEJO LABRADOR Y LA
SEMILLITA HABICHUELA
Había una vez, en los campos
de SALCEDO, provincia enclavada en el corazón del Cibao, tierra de gran verdor,
de pastos y animales vivía un viejo labrador que junto con su familia, su mujer
y sus hijos, en que todas las mañanas, con el cantar del Ruiseñor el fresco de
la mañana y el espesor de las neblinas, se iban a trabajar en el conocu, en
busca de su sustento. En el mismo sembrando plátanos, maíz, auyama, y otros vegetales,
entre comentarios y risas, pasaban el día hasta la hora de retirarse. Pero en una ocasión,
después de llegar a su hogar oyeron el correr de tumultuosas aguas y pudieron
ver como aquellas aguas, liberadas de una represa de la región acabó con todos
sus sueños, sus sonrisas y su sentir, al llevarse su conuco y sus ilusiones
Después de esta penosa
tragedia, el viejo labrador sin perder sus esperanzas y con solo un granito de
habichuela que le quedaba en el bolsillo, la sembró y todos los días pasaba
horas enteras limpiando y regando aquella habichuela que mas que habichuela eran
sus esperanzas de sostener a su familia, pero un día cansado de esperar suelta
su hacha y su machete e inclinan su cabeza con pesar y eleva una plegaria al
ALTISIMO. Entonces de repente comienza a llover y entre Truenos, Rayos y Centellas
comienza a brotar de la tierra un pequeño y hermoso árbol de habichuela, con
toda su verdor e imponencia y fresca lozanía, desafiando todas las
inclemencias, tormentas y tempestades
Asombrado el viejo labrador al
ver que el árbol que crecía y crecía, crecía y crecía, corre en busca de su familia a contar lo sucedido y a
solicitarle que fueran a ver y para sorpresa de todos aquellas matitas de habichuelas seguía creciendo y creciendo, creciendo
y creciendo hasta llegar al cielo. Entonces el viejo labrador y su familia,
comenzaron a subir y subir por las ramas de habichuelas y para sorpresa de
ellos de cada ramita brotaban habichuelas rojas, negras, blancas, y platos de
comida de arroz con habichuela, locrio de pollo, con frito maduros, ensaladas
verde y mixtas, jugo de naranja, jugos de manzana, refrescos rojo, de uva. Etc.
Entonces el viejo labrador y
su familia llegaron donde estaba Papá Dios, y el le dijo váyanse de nuevo y
sigan sembrando y confiando en mi. Entonces bajaron y encontraron que todo su conuco había
florecido con nuevas matas de plátanos, guineo, yuca, batata y nacieron nuevas
sonrisas en los labios de su familia y el viejo labrador siguió todas las
mañanas sembrando y cantado y pasaba los días, semanas y semanas, semanas y
semanas hasta el fin de sus días, y
TILIN, TILIN ESTE CUENTO LLEGO A SU FIN
Teódulo Polanco Blanchard
Psicólogo/Jurista
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