domingo, 5 de mayo de 2013



PSICOLOGÍA Y DERECHO EN UNA SOLA DIMENSIÓN


LA ISLA DE LA HISPANIOLA:  Primer grito en defensa,  DE LOS DERECHOS  HUMANOS 

Dominicanos es de alta satisfacción para mi persona, destacar cuan orgulloso me siento de ser dominicano, pero no basta con eso, ya que debemos procurar  levantar una voz, en defensa de los derechos inalienables como nación libre e independiente, de cualquier potencia extranjera. En ese orden de ideas, y enmarcados en una visión retrospectivo, deseo destacar que si es cierto, que la Revolución Francesa del 1789, se constituye un bastión a la defensa de los derechos humanos por sus logro, sus motivos y sus decisiones, pero no es menos cierto, que con la llegada de Colon a nuestra Isla de Quisquella, bautizada como Isla de la Española, por sus intenciones expansionista propia del  imperio Español de la época, que dio lugar a los más grandes maltratos, abusos, latrocinio, genocidio y todas las posibles violaciones a los derechos humanos. Simultáneamente, nace un grito de defensa a los derechos humanos en esa época de terror para los isleños de quisqueya, y se eleva una voz en defensa de los mismo, con el famoso sermón de ad viento de Fray Antón de Montesino  ¨ Soy una voz que clama en el desierto¨ 

por otro lado y en esa tesitura, debemos destacar que de esa época y ese significativo sermón, se constituyen  en un verdadero y primer grito de defensa a los derechos humanos, aspecto que deberíamos reclamar además de otros, o hacerlo saber al mundo, sobre méritos que nos corresponden como tal. En cuanto a otros aspectos también a reclamar y específicamente a la mal llamada Madre Patria, sobre el genocidio y latrocinio de nuestras riquezas y patrimonio nacional, que fueron robados de nuestro país por los españoles y ordenes de la Corona Española, reclamos que deben hacerse en cortes internacionales. Reclamos estos, apoyados en el genocidio de nuestros aborígenes, que desde el año 1492 con la presencia infame de Cristóbal Colon y su comitiva de malhechores, los cuales según Frank Moya Pon, en su excelente obra literaria de contexto histórico ¨EL PASADO DOMINICANO¨, en el cual, destaca los datos estadísticos, sobre el número de aborígenes nuestro, que  ascendía a la suma de 400,000, en donde a los años del 1520, solo quedaban algunas docenas, de nuestros aborígenes y el agotamiento de nuestras minas, de metales preciosos. Esos reclamos debemos los dominicanos darle curso, entre otras cosas

Teódulo Polanco Blanchard
Psicólogo/Jurista

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