PSICOLOGIA Y DERECHO EN UNA DIMENSION
Santo Domingo Oeste, R.D.
12/06/20011
UNA MEDIDA GUBERNAMENTAL
PROVIDENCIAL
Apreciado lectores, en
esta ocasión abordaremos un tema de cierta importancia y tranquilidad para
muchos de los dominicanos, aunque para otros no. Hermanos dominicanos, nos place sobre manera la disposición de
nuestro señor Presidente de la República de que haya tomado la decisión
atendiendo a atribuciones que les confiere la constitución de la República. Dicha
disposición gira en torno (mediante
decreto), a regular la apertura hasta ciertas horas de la noche y días de la
semana, negocios de expendio de bebidas alcohólicas.
En los medios de comunicación
en la actualidad, nos encontramos con elocuentes exposiciones por parte de
comunicadores y de distinguidos representantes,
de nuestra sociedad civil. También es cierto que sus argumentos, están encaminados
en varias direcciones, específicamente de orden
socio-económico, en favor de un sector de la sociedad y de cierta valía,
en nuestra penosa realidad social.
Señores en nuestra
realidad nacional los elementos de orden socio-económico, están fes tinado por
una situación de desventajas, frente a otros países de mayor desarrollo. En este orden de ideas, es regulada sus
horas de apertura para este tipo de negocios, con gran
flexibilidad en especial en esas grandes urbes Cosmopolita. Pero no es menos cierto, que sus horas de dormir se ajustan a un contexto similar y
muy diferente al nuestro.
Me corresponde
felicitar a nuestro señor Presidente de la República atendiendo a que dicha
medida adoptada muy a tiempo y oportuna, viabiliza el desarrollo educativo de
nuestros jóvenes, que ahora gozan de la posibilidad de un sueño
reparador. Desde luego, también gozan del mismo derecho y que favorecen
al país, con el desarrollo de su trabajo ese sector social regulado por dicha
medida.
En otro gran sentido,
tenemos que la misma favorece aunque no en la magnitud de lo deseado y en la
amplitud de todas sus medidas, la disminución del fenómeno social de la
delincuencia. Dicho fenómeno, el
cual en la actualidad está alcanzando medidas agigantadas, al
extremo de desbordar nuestros límites territoriales, con la presencia de
indocumentados Nacionales en playas extranjeras. En ese orden de ideas sus
hazañas delictivas, confunden el buen nombre de los dominicanos.
En el marco de las
conclusiones y alrededor de las ideas ya expuesta, es de interés personal hacer
saber sobre la existencia de hombres y mujeres en muchas ocasiones de dudosa reputación,
que a horas de la noche muy avanzada por cierto, pululan por nuestras calles lo que podría prestarse con amplias
posibilidades de realizar actos reñidos con las leyes. Si bien podríamos ver,
nos daríamos cuenta que dicha medida gubernamental, si favoreció ciertas
estructuras sociales, de importancia mayúscula para el país, felicitamos esa decisión
señor Presidente.
Teódulo Polanco Blanchard
Psicólogo/Jurista
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