jueves, 30 de mayo de 2013

PSICOLOGIA Y DERECHO EN UNA DIMENSION
Santo Domingo Oeste, R.D.
12/06/20011
UNA MEDIDA GUBERNAMENTAL
PROVIDENCIAL

Apreciado lectores, en esta ocasión abordaremos un tema de cierta importancia y tranquilidad para muchos de los dominicanos, aunque para otros no. Hermanos dominicanos,  nos place sobre manera la disposición de nuestro señor Presidente de la República  de que haya tomado la decisión atendiendo a atribuciones que les confiere la constitución de la República. Dicha  disposición gira en torno (mediante decreto), a regular la apertura hasta ciertas horas de la noche y días de la semana, negocios de expendio de bebidas alcohólicas.

En los medios de comunicación en la actualidad, nos encontramos con elocuentes exposiciones por parte de comunicadores y de distinguidos  representantes, de nuestra sociedad civil. También es cierto que sus argumentos, están encaminados en varias direcciones, específicamente de orden  socio-económico, en favor de un sector de la sociedad y de cierta valía, en nuestra penosa realidad social.

Señores en nuestra realidad nacional los elementos de orden socio-económico, están fes tinado por una situación de desventajas, frente a otros países de mayor desarrollo.  En este orden de ideas, es regulada sus horas  de apertura  para este tipo de negocios, con gran flexibilidad en especial en esas grandes urbes Cosmopolita.  Pero no es menos cierto, que sus horas  de dormir se ajustan a un contexto similar y muy diferente al nuestro.

Me corresponde felicitar a nuestro señor Presidente de la República  atendiendo a que dicha medida adoptada muy a tiempo y oportuna, viabiliza el desarrollo educativo de nuestros jóvenes, que ahora gozan de la posibilidad de un  sueño  reparador. Desde luego, también gozan del mismo derecho y que favorecen al país, con el desarrollo de su trabajo ese sector social regulado por dicha medida.

En otro gran sentido, tenemos que la misma favorece aunque no en la magnitud de lo deseado y en la amplitud de todas sus medidas, la disminución del fenómeno social de la delincuencia. Dicho fenómeno,  el cual  en la actualidad  está alcanzando medidas agigantadas, al extremo de desbordar nuestros límites territoriales, con la presencia de indocumentados Nacionales en playas extranjeras. En ese orden de ideas sus hazañas delictivas, confunden el buen nombre de los dominicanos.

En el marco de las conclusiones y alrededor de las ideas ya expuesta, es de interés personal hacer saber sobre la existencia de hombres y mujeres en muchas ocasiones de dudosa reputación, que a horas de la noche muy avanzada por cierto, pululan por nuestras calles  lo que podría prestarse con amplias posibilidades de realizar actos reñidos con las leyes. Si bien podríamos ver, nos daríamos cuenta que dicha medida gubernamental, si favoreció ciertas estructuras sociales, de importancia mayúscula para el país, felicitamos esa decisión señor Presidente.


Teódulo Polanco Blanchard

Psicólogo/Jurista

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